DE MI PARA MI

Publicado el 24 de octubre de 2022, 11:01

Bogotá, noviembre 14 de 1990

 

 

Mi querida Leidy

 

 

Te escribo esta carta, para que apenas leas el saludo, sepas quien soy. Han pasado tantos años y tantas cosas que si nos cruzamos en la calle tal vez no me reconozcas.
Estas empezando a crecer, sé que tienes un gran afán de ser grande, muchos sueños y metas; también sé que hasta ahora puedes sentir que no ha sido fácil. Igual desde varias décadas adelante te puedo asegurar que todo esto te forjará un gran carácter.


El tiempo que tienes para disfrutar de tu niñez es poco, no lo pierdas en problemas que no te pertenecen, no lo desperdicies midiendo fuerzas con las personas que más te quieren y solo tratan de cuidarte y protegerte. No alcanzas a imaginarte la cantidad de amor y verdad hay en sus palabras.

Tal vez no lo entiendas ahora, pero para cuando yo lo entendí ya era tarde. Las palabras de tu mamá están llenas de sabiduría y amor. Desperdicias tiempo valioso en batallas que no valen la pena. Disfruta, juega, baila, ríe, dedícate a hacer muchos amigos valiosos y duraderos; rodeate de los que te quieren, te aprecian y te cuidan. Renuncia a llevar la contraria porque sí.

Vive un día a la vez y como si fuera el último, que cuanto te acuestes en la noche a escuchar música te rías sola, al repasar el día. Dedícate a llenarte de buenas historias, de buenos recuerdos; ten la certeza que serán nuestro mayor tesoro.
Y lo más importante que necesito que hagas por las dos, no dejes a Dios de lado, aprende a quererte cada día, aprende a aceptarte; así tendrás la certeza de no recibir nada inferior a lo que te merezcas. De esta manera podrás valorar tu tranquilidad, tu sonrisa, tu libertad y tus lágrimas. Te aseguro que si lo inicias desde hoy, nos cambiará la vida.
Con cariño deseo que acumules muchas alegrías, que llores solo de risa.

 

 

Con amor,

 

Tú de 2022

 

 

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