QUERIDO HIJO

Publicado el 7 de febrero de 2021, 14:50

Querido hijo:
Ser padres no es fácil, nos equivocamos a diario. Verlos crecer a veces nos asusta. Quizá en este momento nos valla mejor escribiendo que hablando. Espero que encuentres valor en estas palabras y las conserves por muchos años para tu vida. No olvides que cada línea está llena de amor infinito.
Dios te quiere mucho y desea que seas muy feliz al igual que nosotros. Cuando eras niño era más fácil explicar, hacerte y verte feliz. Con el paso de los años a veces nos llenamos de dudas y preguntas. “¿Feliz? Lo veo difícil”, puede que esa sea tu respuesta, en este momento. Tenemos algunos días que nos preocupa que te alejes de Dios, por razones equivocadas. A estas alturas sabrás que nadie está libre de problemas, y a veces, parecen no tener fin. Ya te habrás dado cuenta que como seres humanos, no como padres somos perfectos, puede que en ocasiones tengas la sensación que Dios está en silencio o incluso ausente. Por esta época cuestionas todo y entendemos que hallan muchas cosas que te generen malestar. Pero ten la certeza, que no venimos a este mundo solo a sobrevivir. Estás en este lugar para ser feliz y para sacar el mayor partido a tu vida.
Durante estos años todo ha sido un proceso, de crecimiento, formación y aprendizaje de muchas cosas. Quizá por estos últimos años tengas demasiadas emociones encontradas, tenemos discusiones, ya quieres hacer tus cosas, reclamas tu libertad y quieres sentar precedentes con tu criterio individual. Últimamente sientes que no estas de acuerdo con nosotros y a menudo te sientes molesto con las normas y las órdenes. Es normal, por esta época de inicio de la adultez, estas terminando la adolescencia, pero te aseguro que todo lo que vives aun hace parte de tu proceso de madurez.
Tal vez al escribirte podamos intentar explicar algunas cosas que consideramos importantes, para que tratemos de llevarnos bien y para que sobre todo nunca olvides lo mucho que te amamos y nos importas. Esta claro que a esta altura del camino ya reconoces el bien y el mal, lo ideal es que puedas siempre tomarte el tiempo de analizar, con calma, cada situación que se te presente.

LA COMUNICACIÓN
El éxito está ligado a una buena comunicación.
Parte de los retos a los que te vas a enfrentar será el de la comunicación, algo muy importante que te generará alegrías o muchas frustraciones. Generalmente encontrarás los primeros tropiezos al comunicarte con nosotros, tus padres, sentirás que no puedes expresarte, que no te entendemos o no te escuchamos. Sentirás desacuerdos con nosotros, lo que te generará reacciones encontradas y en ocasiones malestar. Nunca nos enseñaron a nosotros la manera correcta para comunicarnos y por eso en ocasiones tenemos tantos inconvenientes, apenas si estamos empezando a aprender.
Al parecer ya no te entendemos como antes, ni tu nos entiendes por más que tratas.
Es irónico cuando quieres hablarnos y contarnos algo importante, justo en ese momento te interrumpimos, surge alguna distracción, suena el teléfono, podrías pensar que todo parece ser más importante, es obvio que nuestra cabeza está en otra parte, estamos equivocados y no nos damos cuenta de lo que hacemos. En ese momento puede elegir como actuar. Podrías gritar, enojarte y terminar faltándonos al respeto y en problemas, de paso frustrado y molesto. Otra opción sería enojarte y simplemente callarte, lo que no resuelve nada porque de igual forma estarás molesto y con un enorme nudo en la garganta. O quizá podrías buscar la manera de escribirnos o encontrar otro momento para hablar y hacernos ver cómo te sentiste, de buena manera. Tratar de dialogar sobre cómo te sientes es muy importante, no solo te ayudará a conocerte, sino que también te dejará ver las cosas con claridad, nos servirá para ver nuestros errores y permitirá que no te cargues con cosas que te generen malestar más adelante. Hablar sobre cómo nos sentimos es difícil, pero si lo logras será un gran adelanto, muy positivo, para tus futuras relaciones.
Tal vez en otra oportunidad seamos nosotros los que queremos hablar y tú no. Te cuesta hablar cuando estás cansado, estresado o tuviste un mal día y en ocasiones nosotros te llenamos de preguntas. Es posible que te enojes, contestes mal o te niegues a hablar, está situación solo generará malestar, faltaras al respeto y seguro nos llenaremos de más preguntas y malestar. Ten en cuenta que solo queremos saber de ti, nos preocupamos.
Puede que decidas contestar con monosílabos, de mala gana para salir del paso. Con esta opción te sentirás incomodo y molesto, nosotros nos estaremos sintiendo algo frustrados al no entenderte, pero claramente será mejor que el silencio o la grosería.
Que tal, si tan solo explicas que estás cansado y cambias el tema, tal vez si haces tú las preguntas, nos sentiremos importantes, no tendrás que enojarte y quedaremos más tranquilos.
Con cada situación que se presenta, siempre puedes elegir tu actitud para enfrentarla.
En la comunicación, las palabras son muy importantes. Recuerda que lo que tú dices no siempre es lo que nosotros interpretamos. Te podemos preguntar porque estás de mal humor y tú simplemente decir que no pasa nada o simplemente no hablar, y podemos interpretar que no confías en nosotros, o que tienes problemas graves.
Recuerda siempre que no somos tus enemigos, somos tus aliados. Nos preocupamos por ti y queremos lo mejor para ti. Ten la certeza que no tendrás mejores escuderos y ayudantes para enfrentar los problemas que te presente la vida. Te dimos la vida, te enseñamos todo lo que sabes, desde ir al baño, caminar, comer y en este punto te estamos brindando todas las herramientas para que tengas tu propio criterio. Tenemos más que ganado un espacio a tu lado, merecemos tu respeto y tu comprensión.
Muchas veces tanto a ti como a nosotros nos cuesta hablar de ciertos temas, comunicarse a veces cuesta, sin embargo, cuando lo logramos nos quitamos un enorme peso de encima, encontrarás un enorme amor en nuestras palabras, protección, cuidado desinteresado y consejos sabios. No nos menosprecies, ni los desperdicies. Solo queremos lo mejor para ti.

LAS DISCUSIONES
Ya lo habrás notado, en épocas las discusiones nos acompañan por días, algunas pasajeras, otras complicadas, puedes sentir miedo, rabia, frustración. Habrá que afrontarlas, así como la comunicación, las discusiones serán parte de tu vida también y tienes que aprender a manejarlas, sobretodo a evitarlas.
Cada vez que en casa hay una discusión, se crea un ambiente muy incómodo. Es lógico que ya tengas tus propias opiniones, un criterio y que puedas ya no estar de acuerdo con nosotros. Todos sabemos que deberíamos aceptar las diferentes opiniones sin llegar a discutir, pero no siempre lo logramos. Nunca nos educan para no discutir, al contrario siempre nos enseñan a defendernos.
Quizá sí pensamos antes de hablar, podríamos no herirnos. Evitemos decir lo primero que se nos cruza por la cabeza, así no causamos ofensas. Quizá sí intentas entender el sentimiento que esconden nuestras palabras podrás entender que nosotros los padres también nos frustramos. Evita subir la voz, el tono sarcástico para que no caigas en faltas de respeto ni en ofensas que terminen en discusiones graves.
Así nosotros elevemos la voz (algo que claramente está mal), desarmamos con un buen tono, con palabras amables y positivas. Ese será tu mejor escudo, terminaremos entendiendo nuestro exceso. Si no tienes nada positivo que decir, mejor usa el silencio, respirar profundo, espera a un momento de calma para hablar sin ofender.
Todos nos equivocamos, si cometes una falta discúlpate cuanto antes y trata en lo posible de no volver a cometer la misma falla. No somos perfectos recibe con humildad y acepta nuestras disculpas. Has un esfuerzo por cumplir con tus obligaciones y responsabilidades, si te pones a pensar realmente son para ti, por tu bien y son necesarias. No te cuesta nada hacer un esfuerzo para evitar discusiones.
Aprende a conocerte, a controlarte para poder darnos tu punto de vista, sin caer en una discusión. Evita siempre subir la voz. Puedes tener la razón, no necesitas herir, gritar, ni ofender para demostrarlo. Eres muy inteligente, usa argumentos siempre, conserva la calma. Aprende a hacer pausas si vez que la calma se pierde o alguno pierde el control. La ira nunca es buen consejero, no permite dialogar, mucho menos escuchar. Tienes que aprender a dominarla, no permitas que te domine.
La realidad es que las familias felices no son las que no tienen desacuerdos, sino las que saben cómo resolverlos en paz. Tu vida será más fácil si tratas de resolver o, mejor aún, prevenir los conflictos.
Recuerda que Discutir es como correr en una caminadora: gastas muchas energías y nunca llegas a ninguna parte.

LA LIBERTAD
En la medida que creces sientes que mereces libertad, peleas por tu espacio y tus decisiones. Es acá donde cobran importancia los temas anteriores, la confianza va de la mano con la libertad y para tener confianza es indispensable evitar discusiones que nos lastimen y tener una buena comunicación. Todo es un proceso, madurar no es fácil, pero ya habrás escuchado la frase del hombre dejará a su padre y a su madre y formará su propia familia. Debes prepárate para la vida adulta. Es como subir una escalera, escalón por escalón. Y claro este es un tema que genera mucha tensión.
Cuanto más confiable demuestres ser, más libertad se te dará. Eso no quiere decir que tengas que ser perfecto, ya que todos cometemos errores. Preocúpate por generar confianza, respeta los horarios de permisos, cumple tus promesas, eso dará valor a tu palabra. Aprende a administrar el dinero, ayuda con las tareas de la casa, levántate sin que tengan que sacarte de la cama, mantén limpio tu cuarto. Di siempre la verdad, dale usos adecuados al teléfono y al internet. Piensa dos veces tus decisiones, intenta ver las consecuencias. Reconoce tus errores y discúlpate de ser necesario.
“No usen su libertad como excusa para hacer el mal.” La libertad es un derecho y un deber a la vez. Trata de entender que en ocasiones los padres solo tratamos de protegerlos y cuidarlos no de quitarles libertad. Tenemos más experiencia, podemos analizar mejor las consecuencias de los actos y tratamos de evitar que te equivoques. Intenta entendernos.
No olvides que como hijo es tu deber obedecernos en amor por ser tus padres, puede que no estés de acuerdo, te podrás enojar, pero siempre se pueden hacer acuerdos, dialogar. Tendrás que lidiar con el no, hará parte de tu vida, no siempre tendrás lo que quieras o podrás hacer lo que quieras, tendrás que aprender a aceptar un no, con humildad y buena actitud. El no hace parte de la madurez, es un escalón de la escalera a la adultez y será importante en tu formación para el futuro.
Te servirá recordar que el exceso de libertad es desinterés. Razón por la cual siempre te cuidamos y estamos muy pendientes de ti.
Ya tienes muchas herramientas, estas lleno de muchas cualidades, tienes principios y valores muy fuertes. Aprende a identificar tus habilidades, fortalezas y también tus defectos y debilidades. Estamos seguros que sabrás identificar en adelante lo que es correcto. Si tienes dudas tomate el tiempo necesario para analizar todo, calcula las consecuencias de tus actos, así podrás decidir más fácil.
Nunca dudes que estaremos siempre para ti y por ti, para celebrar, apoyarte, llorar, reír. Te amamos y así tengas 100 años serás nuestro niñito consentido. Eres una perfecta mezcla de nosotros, nos vemos reflejados en ti. Eres único, lleno de cualidades, con un futuro brillante al frente.
Queremos verte feliz, cumpliendo tus sueños. Y con mucha firmeza para conservar tus principios y valores. No olvides que esos no son negociables.

Con Amor

Machis

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios

Crea tu propia página web con Webador