EL ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS

Publicado el 9 de agosto de 2022, 11:01

¿Después de un tiempo, llega ese día en que las mariposas del Estómago se mueren? Quizá con el día a día la mente va perdiendo los recuerdos, las razones, los motivos, las alegrías y los colores se van volviendo grises.
¿Hasta que en algún punto ya no logras recordar el por qué, ni el para qué? Se pierde la magia, entre rutinas y defectos. Se olvidan las risas y los sueños en medio de pagar las cuentas y construir una familia. Poco a poco nos vamos dejando de lado, hasta que llega el día en que te despide un completo extraño, esa es la bienvenida a la amnesia emocional, inevitable para muchos. Ese momento justo que sientes que ya no te conocen, no te entienden, no te aceptan y menos te soportan, la convivencia se hace un tanto difícil. Nacen las discusiones, los desacuerdos y poco a poco se va subiendo el tono, nacen los gritos, las Peleas, los silencios, las Lágrimas y esa sensación de no ser felices. Es cómo hablar en idiomas diferentes, mirar por ventanas y tiempos opuestos.
Prevalecen aun en el mundo real los grises, los defectos y la lluvia; atados a la rutina, el dinero y las Cuentas. Curiosamente justo en ese momento vas a percibir que todo ese caos parece contagioso y colectivo. Junto con los disgustos, el día a día, el afán y el cansancio, se van borrando los sueños, las ilusiones, las Sonrisas, las Cualidades y sin darnos cuenta se pierde las ganas de luchar y seguir adelante.
Sin embargo, basta sólo una fuerte sacudida, una adecuada actitud de firmeza y resolución, que nos obligue a mirar en el fondo de los recuerdos, para entender que el amor es una decisión presente, actual y vigente, que se debe tomar día a día, por convicción, sobretodo en los momentos más difíciles, una decisión que se debe refrescar segundo a segundo, sin perder de vista. Entre más tiempo te demores con el pincel manchado de negro, más difícil será darle color y luz al paisaje. Así su resplandor no queda suspendido en el fondo de la mente, donde realmente sea una lucha para evitar olvidarlo. Cuando la mente olvida refrendar su sentimiento por convicción, archiva prontamente las emociones que alimentan ese sentimiento y aunque seguramente nunca muera, tal vez quede tan sepultado que no pueda volver a sobresalir. ¡Haz tu mejor esfuerzo por recordar siempre!

 

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