COMO PADRES

Publicado el 6 de agosto de 2021, 12:59


A Propósito de algo que leí por estos días generalmente, los padres vivimos llenos de buenas intenciones hacia nuestros hijos. Sin embargo, a veces las buenas intenciones producen efectos negativos. Tal vez como padres y nuestro afán por proveer no nos deja diferenciar entre el bien inmediato y el bien supremo; lo que trae como resultado, a pesar de las buenas intenciones, consecuencias negativas.
A veces por el afán de ayudar como padres, quitamos obstáculos a nuestros hijos, les facilitamos todo. Así que a largo plazo evitamos que su carácter se forje, se vuelven impacientes, poco agradecidos e intolerantes al fracaso. Resolver todo a nuestros hijos, evita que adquieran responsabilidad y madurez emocional.
Hago parte de la generación de padres que quiso darles lo mejor a sus hijos, bajo el lema de darles lo que no tuvimos. Ahora hemos creado la tan conocida generación de cristal. Es claro que como padres queremos educar y formar a nuestros hijos, deseamos que se conviertan en adultos responsables, independientes y felices. Pero por el camino tratando de protegerlos y darles no que no tuvimos, impedimos que crezcan y se conviertan en eso que añoramos.
La generación de cristal, aquellos hijos de la famosa generación X, caracterizada por ser emprendedora, luchadora, muy trabajadora; que creció con correa, chancla, con carencias económicas en su mayoría.
El termino cristal hace referencia a la fragilidad, intolerancia al no, al fracaso. No recibieron castigo físico, si muchos premios y elogios. Ahora, esta generación es catalogada como insegura, inestable, desagradecida, irreverente. Manejan perfectamente la tecnología, lo que los hace amantes del entorno virtual, los roles, las redes y los juegos. Los ambientes fugaces y efímeros hacen parte de su vida. Son muy creativos, sensibles, no se adaptan a las instituciones, pelan con la autoridad y las normas, excelentes negociadores. Además de rechazar el aire libre y todas las actividades que de el dependan. En pocas palabras este grupo es definido como que no aguanta mucho, pero se queja por todo. Muchos no quieren tener hijos, no sueñan con una profesión, no quieren compromisos, ni presiones. Son despreocupados, con poca empatía. No les gusta leer, tampoco la cultura. Son intolerantes a la crítica, pero los motiva estar a la vanguardia de la tecnología.
Esta es una generación a la que casi hay que rogarle para que se cepille los dientes y tienda la cama. Se sienten ofendidos si se les alza la voz. Requieren aprobación, valoración y motivación contante. Los “likes” son un motor importante en su desarrollo.
Tal vez, por nuestra formación, como padres tratamos de nivelar y acercarnos a nuestros hijos y en ese afán desvirtuamos la relación padre e hijo, pensamos en ser amigos de ellos, negociar todo. Los llenamos de premios, elegios, regalos. Al fin y al cabo, somo la generación que creció con chancla, correa, normas rígidas porque si y ya. Solo tratamos de darle a nuestros hijos lo que hubiéramos querido recibir nosotros en esa época ¿no?

 

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios