MEMORIAS DE MIS ABUELOS

Publicado el 1 de julio de 2020, 14:25

Pensaba hoy en mis abuelos, mis hijos no pudieron conocerlos ni compartir con ellos, a la larga yo tampoco, todas sus costumbres y enseñanzas que se van perdiendo de generación en generación, opacadas por la tecnología y la mala memoria. Tantas costumbres, refranes, recetas, canciones, juegos y hasta remedios que se van olvidando y dejando atrás.
Cuando eres niño, los abuelos son sinónimo de calma, de historias, de paciencia.
Tenían formas particulares de hacer cada cosa, sabían interpretar la luna, el clima, hasta los animales. Los abuelos sembraban, cosechaban, sabían de plantas, animales, electricidad, carpintería, construcción y hasta música. Las abuelas cocinaban, horneaban, hacían ropa, bordaban, tejían, fabricaban cosas. Eran épocas tan diferentes, que realmente me hubiera gustado pasar mucho más tiempo con ellos y compartir todas sus historias y enseñanzas.
En este momento cuando miro atrás y recuerdo a mi abuela, puedo oler en el recuerdo esas onces deliciosas, un chocolate, hervido 7 veces, servido en un gran pocillo con cuchara y queso, esos huevos que solo ella sabía hacer con cebolla cabezona y mucho queso. Siempre me veía delgada, curiosamente para ella un niño sano debía estar gordito y rosadito. Creo que yo no aplicaba dentro de esos parámetros, para esa época, así que ella siempre corría a comprarme galletas Ducales, siempre me reía mucho al compartir con ella, oírla, verla y sentir su gran cariño fue un enorme privilegio. Era tan dulce, su sonrisa tan especial, tan generosa y desprendida. Cada que debía decir algo sabio bajaba la voz, abría sus ojos y hablaba muy cerca. Tenía un alma de niña incansable, era muy activa, espontánea y muy alegre. Una mujer de fe increíble, súper pegada a Dios en todo. Tuvo una vida muy difícil, pero jamás la Escuché quejarse, para mí ella fue un gran personaje digno de imitar y enmarcar.

Cuando pienso en mí abuelo, recuerdo que de niña, siempre debía mirar arriba, me parecía muy alto. Siempre nos rascaba la cabeza para saludarnos. Caminaba pausado, hablaba con mucha calma. Tenía una sonrisa muy curiosa, que veo aún hoy, replicada en mis tíos. Su boina infaltable, siempre elegante. De él recuerdo su paciencia, su nobleza. Siempre vi a través de sus ojos mucha tristeza, pero jamás lo oí hablar del tema. Lo vi pocas veces, creo que le gustaba caminar mucho, cuando íbamos a visitarlo nunca estaba en casa. Era un hombre de pocas palabras.
Realmente espero poder reunir sus historias, en medio de su contexto histórico y cultural, para poder plasmar la mayor parte de su esencia, sus enseñanzas y sus historias de vida. Estoy segura que con su inmenso amor están juntos en el cielo, los imagino tomados de la mano, sonrientes y muy orgulloso de todos sus hijos, dejaron un gran legado de valores y ejemplo que ya ha pasado varias generaciones. Es una gran responsabilidad y privilegio poder contar su historia, la vida de esta hermosa pareja y su familia, que vale la pena relatarla con mucho orgullo.

Iniciemos con algo de contextualización, nos remontamos sobre el año de 1912, el año en el que nace mi Abuelo. Este es algo del panorama mundial relevante. Pará ese año China, se proclama república y designa como presidente provisional a Sun Yat-sen. En Alemania, se inaugura el nuevo alumbrado público de gas de neón. Nuevo México comienza a formar parte de Estados Unidos. En España se funda la Escuela Naval Militar y el instituto de medicina legal y se proclama obligatoria en todo el país la lectura del Quijote de la Mancha. Se publica la primer foto a color en una revista española. En Medellín, Colombia, se funda el periódico El Colombiano. En ese año Albert Berry salta de un aeroplano para probar el primer paracaídas. Roald Amundsen anuncia el descubrimiento del polo sur. Fue en 1912 que el transatlántico Titanic sale del puerto de Southampton (Reino Unido) con destino a Nueva York (Estados Unidos) y en medio del océano Atlántico norte (a 1950 km al este de Nueva York, el barco británico Titanic choca contra un iceberg y termina por hundirse el barco más grande y lujoso del mundo. Por esa época la norteamericana Harriet Quimby se convierte en la primera mujer que cruza en avión el canal de la Mancha. Pará octubre de ese año en Milwaukee (Estados Unidos), el presidente Theodore Roosevelt es víctima de un atentado, pero antes de que lo trasladaran al hospital da su discurso de una hora. Lo reemplaza, el demócrata Thomas Woodrow Wilson. Fue en ese año que se da la estrategia de Estados Unidos para apoderarse de Guantánamo.

Así mismo durante ese año en Colombia, fue de Conflicto por límites entre Colombia y Perú. La fábrica de cerveza Bavaria lanza al mercado una nueva cerveza con el patriótico nombre de La Pola. Se funda en Bogotá un plantel de educación para señoritas denominado Liceo Nacional.
El censo nacional arroja para la capital de la República un total de 122.515 habitantes dentro del perímetro urbano, es decir, de la calle 1a. a la calle 26 y de la carrera 1a. a la carrera 17. El Partido Republicano conforma su centro provisorio nacional. Elige presidente a Nicolás Esguerra y Vicepresidente al general Guillermo Quintero Calderón. Se organiza el Servicio Militar Obligatorio en Colombia. Primer enganche de 3.000 hombres. Rafael Uribe Uribe publica el folleto De cómo el Liberalismo colombiano no es pecado. Lo excomulgan los arzobispos de Bogotá y Medellín, y los obispos de Manizales e Ibagué. Torrenciales aguaceros azotan Barranquilla y la Costa Atlántica durante 60 horas. 47 casas destruidas en Barranquilla. Interrumpidas las comunicaciones. Por una terrible tempestad en Caldas, Valle, se desbordan las aguas del río Dagua. Pérdidas incalculables. Aracataca, Magdalena, inundada por las lluvias. Varios habitantes se ahogan. Más de tres mil personas desafían la lluvia y el frío para asistir en el Parque de la Independencia al estreno de la primera película en colores (tricromía) que llega a Bogotá: Don Juan Tenorio, basada en el drama de José Zorrilla. El Gobierno dispone una línea de vapor, y la construcción del telégrafo inalámbrico y de un faro para el archipiélago.

En la imagen una casa de 1912. En su mayoria casas de tapia pisada, de tejados españoles de estilo mudéjar, de amplios zaguanes, dos patios, caballerizas, cocinas, cuartos para la servidumbre y, entre los más pudientes, el infaltable oratorio. A lo largo de casi trescientos años, nuestras casas fueron copiadas a semejanza de las que habitaban los españoles en el sur de la Península, con balcones moriscos, azulejos y fachadas y mampostería interior siempre pintadas de blanco, de un blanco reluciente, después de la independencia hubo muchos franceses judíos, rusos que cambiaron el. Estilo de la construcción en la ciudad. La entrada de Bogotá al siglo XX estuvo marcada por la guerra de los Mil Días, que tuvo entre sus consecuencias la separación de Panamá en 1903, lo mismo que notables cambios demográficos que favorecieron la urbanización del país. Los 25 millones de dólares recibidos de Estados Unidos como indemnización por la pérdida de Panamá favorecieron el crecimiento demográfico y como consecuencia se aceleró, debido también en su mayor parte a la migración. Bogotá recibió la influencia histórica de Boyacá y Cundinamarca. Las condiciones de vida desmejoraron notablemente y el desastre sanitario que vivió la ciudad en estos años fue terrible. Entre 1905 y 1918 se puede considerar como un período homogéneo, el acelerado crecimiento industrial y la bonanza financiera, por la indemnización de Panamá, provocaron un gran auge en la vida urbana. El comercio y la mayor conexión vial y férrea con el resto del país, influyeron en la migración y aceleraron su crecimiento. A pesar de ser una época de gran actividad constructora, en la cual aparecieron las primeras urbanizaciones, fue también una de las de mayor presión sobre todos los servicios públicos y en especial por vivienda, que continuó siendo uno de los principales problemas de la ciudad. Se construyeron los primeros edificios altos, de 5 y 6 pisos, Para mediados de los años veinte la intensa migración había hecho del déficit de vivienda un problema bastante agudo. Aparecieron los asentamientos marginales y periféricos, ubicados en las faldas de los cerros y en el sur en malas condiciones sanitarias y de servicios denominados barrios obreros, crecieron aceleradamente. el mayor problema de Bogotá durante este periodo era la ausencia de un acueducto, así como la mezcla de aguas servidas con las de consumo humano, lo mismo que con algunas fuentes de abastecimiento alimentario, pues por ejemplo el Matadero Municipal se encontraba en la margen del río San Francisco, que funcionaba como alcantarilla.
En 1909 se inauguró la estación de la Sabana, En el centro sobresale la canalización en los años 1920 de los ríos San Francisco y San Agustín, pasando a denominarse el primero avenida Jiménez de Quesada y el segundo calle Séptima.
Está es la imagen de Bogotá en 1920. Este es el. Entonó en qué que seguramente transcurrió la niñez de mi abuelo. Para 1920 tendría 8 años. Ya había pasado la epidemia.
También en 1925 se inauguró la avenida Jiménez, que fue la primera de la ciudad, con treinta metros de ancho, y que comunicaba la plaza de San Victorino con la estación de la Sabana, la cual se convirtió pronto en el eje oriente-occidente de Bogotá, y ayudó a consolidar la preeminencia comercial de la plaza. En los años 1910, en el extremo nororiental se comenzó a formar el barrio La Perseverancia en los altos de San Diego con el apoyo del señor Leo Kopp, empresario alemán fundador de la cervecería Bavaria. Al sur, en el extremo meridional de la sabana de Bogotá, se construyó en el Salto del Tequendama el hotel del Salto, una obra de valor arquitectónico que por el deterioro ambiental del sector no cumplió sin embargo su propósito turístico.
En el mes de agosto de 1912, tembló cuatro veces, implicando daños en casi todas construcciones en Santa Fe y Chapinero, cuya catedral perdió la torre principal, que en su caída mató a seis mujeres.
En la imagen, parte de la memoria histórica de Bogotá, se ve el tranvía por la Avenida del Cementerio (calle 26) con el camino real a Tunja (carrera séptima), a la izquierda el parque Centenario y la derecha la iglesia de San Diego... Bogotá año 1914.

En medio de todo este contexto y desarrollo, nace mi abuelo. Él era Pablo Enrique Valdés Rodríguez, nació el sábado 7 de diciembre de 1912, un año bisiesto, en Bogotá, en el lugar en donde hoy se encuentra la parroquia San Judas Tadeo, sus padres eran Nepomuceno Valdés y Leonor Rodríguez, vivían en Bogotá, tuvieron 2 hijos. El era el menor, tenía una hermana.
Retomando un poco la historia de mi abuelo, tal vez indagando sobre su mundo para esa época, Pará poder ponerlo en un contexto, de niño a los 6 años, perdió a su madre. Posiblemente debido a La pandemia de gripa de 1918–1919 causó la mayor mortalidad en la historia en corto tiempo. Se estima que entre 20 millones y 50 millones de personas fallecieron en menos de un año. El malestar que comenzó con tosecita, escalofríos y fiebres se convirtió pronto en la más devastadora epidemia de gripa influenza, que azotó muy fuerte a Bogotá. Cuando la gripa comenzó a cobrar víctimas, se dictaron medidas de emergencia de todos los calibres: se programaron rogativas en todas las parroquias, se reforzó la práctica del conocido zahumerio de incienso, con agua de alhucema y ramas de eucalipto. Se organiza una especie de Teletón para recoger frazadas, medicamentos, ropa y jabón, entre los comerciantes y las gentes pudientes. Los colegios cerraron. Como a los sepultureros también les dio gripa, se habilitó a los presos y a los obreros municipales como enterradores. Y no era para menos. La gente caía muerta en la calle. Entre 150 y 200 personas diarias fallecían. Se ordenó a la Policía eliminar el procedimiento legal del levantamiento del cadaver y, sin más preámbulos, conducir los restos al cementerio. Los oficios fúnebres con cuerpo presente fueron prohibidos. La entrada al camposanto fue cancelada. Hubo muchas fosas comunes por falta de espacio.
Los espectáculos públicos se prohibieron y las tiendas, que por reciente Acuerdo municipal debían cerrar a las 6 de la tarde, jamás se abrieron durante el mes de la epidemia. A mediados de noviembre cedió la epidemia. Cerca de 1.200 bogotanos fallecieron. En el resto del mundo la influenza española provocó la muerte de 21.600.000 personas. Con todo y estas cifras tan altas, la enfermedad dejó marcados a los bogotanos, que solo recordaban, como antecedente, la famosa epidemia de calentura catarral.
para 1913, fecha en que se estima llegaron a Bogotá los primeros inmigrantes judíos que conformaron las comunidades organizadas. Instalados en el centro de la ciudad, con una fuerte influencia para esa época. todos, tal vez el más notable y primero en relacionarse con la fundación de barrios obreros fue Leo Siegfried Kopp Koppel, alemán nacido en Offenbach en 1858 de una familia judía, llegó a Colombia en 1876. Una vez en el país, fundó la Fábrica de Cerveza Bavaría, que fundó en 1889, fue la primera industria moderna que se estableció en Bogotá. Y su fundador se vio involucrado en el desarrollo de barrios obreros. A este lugar recurrió mi abuelo años más tarde para buscar empleo.
Cuentan que el papa de mi Abuelo fue el dueño del lugar donde está difíciles el hotel Tequendama. Su hermana tenía una fábrica de colchones. Colchonería Valdés, fundada en 1914 y aún en la actualidad existe, aunque su sede principal hoy en día está en Medellín.
Su niñez sin duda debió estar marcada por muchos momentos, sumándole a eso la pérdida de su mamá a tan temprana edad. Creció entonces supongo bajón la tutora de su hermana, en un hogar totalmente citadino.
En su forma de ser resaltaba mucho su cultura cachaca, su manera de hablar y de relacionarse con las personas.
De joven trabajo en la Fábrica Bavaria, que seguramente era la fuente de empleo más cercana y a su alcance. Por esa época, conoció a mi abuela María, muchos dicen que fue amor a primera vista, su historia empieza con un recorrido del tranvía, el medio de transporte de esa época.
Era un excelente lector, no podía acostarse sin leer, su preferida era Selecciones Rodgers, una revista que seguro nos dejó huella a todos los que lo conocimos, claro que tampoco no se perdía el periódico dominical
Mi abuelo, era sumamente responsable, trabajador, honrado, no faltaba a la misa del ddomingo. Muy consagrado, le gustaba estudiar, lo hacía por correspondencia en la "Hempill School". Pará sus hijos fue un gran ejemplo de Trabajo y valores.
Le gustaba contar sus historias personales y del medio dónde se movía día a día. Su mayores pasatiempos fueron jugar tejo y la música, tocaba flauta con partitura tiple y guitarra. Tuvo colección de discos de 78 revoluciones, entre otros, muchos pasillos. El fue de personalidad muy tranquila, pausado y educado. Le agradaba mucho hablar con las personas y por su personalidad muchos lo respetaban y querían.
Realmente el abuelo Pablo era un hombre totalmente rolo, bogotano típico, bien vestido de gabardina chaleco y boina, lo traía en la sangre. Sabemos ya, que le gustaba mucho leer, no se perdía una revista de selecciones nunca. Hablaba mucho con los dueños de fincas, hasta con el Dr. Laureano Gómez, que iba a ser presidente y tenía una finca en Santandercito. Era muy sociable y muy prudente, fue presidente de las juntas en el pueblo, les daba trabajo a muchos y les enseñaba, fue pintor maestro de obras, electricista, plomero, el único en el pueblo que arreglaba radio, teles, Planchas y electrodomésticos, creo que esa línea la heredó mi familia y somos ya su tercera generación, sin saberlo hasta ahora continuamos un negocio de tradición familiar. Hacía el mismo bajantes y canales. Fue profesor de música en su época, estudiaba por correspondencia música, radio y TV. Fue un hombre muy trabajador se le media a todo. Era muy conocido en Santardecito, por todo lo que hacía y por su forma de ser.
Todos recuerdan que era muy alegre, tocaba el tiple, tenían un trío de vallenato, la guitarra a cargo de su cuñado Alcides y el peluquero del pueblo, tocaba la bandola y el hijo mayor Enrique pronto se hizo cargo de las maracas, para convertir el grupo en cuarteto. Daban serenatas en las fincas. Desde muy pequeño su hijo mayor se convirtió en su mano derecha, le enseñó todos los oficios incluso el amor por la música.
Ya hemos recorrido un poco de la vida y el contexto de mi abuelo, ahora revisemos la de mi abuela.


Ella era María Corona Amórtegui Amórtegui , nació el xxxxx en xxxxx, sus padres Ángel María Amórtegui y Carmen Amórtegui vivían en una finca llamada El Mirador, en la vereda La Rambla de San Antonio. Tuvieron 7 hijos, 4 mujeres y 3 hombres. Mi abuela María fue la mayor de las mujeres, Ana Celia, vivió en EEUU desde los 18 hasta que murió. Enriqueta, que aún vive con casi 90 años, también cantaba muy bonito. Y Sagrario la menor, murió como hace 3 años aproximadamente. Los hombres fueros los mayores, Alcides, Saúl y José Ángel. Alcides también cantaba y tocaba requinto, guitarra y triple, tenía el grupo musical, con el abuelo Pablo.
Mi abuela María en la foto, la primera a la derecha. Dicen que era muy bonita, alegre, impecable, súper aseada y muy organizada. Tenía bonita voz, cantaba, pero solo en la casa. Por esa época no era permitido para las Mujeres hacerlo en público, ni usar pantalón. Pertenecía a él coro de la iglesia.
Fue partera, enfermera, modista, vendía arreglos florales, coronas para los entierros. Tuvo la primera fábrica de espermas (velas) de Cundinamarca, en ese tiempo no había luz. Era muy alegre y vanidosa, de buen gusto y muy buen comer. Sus sazones encantaban a todo el que las probaba.
En esa época sus familias eran numerosas. La finca de los bisabuelos, El Mirador, tenía una casa de piedra, al frente había un jardín de aromáticas y otro de flores, orquídeas hermosas, catleyas.
Todos recuerdan a la bisabuela Carmen, como una persona muy activa, súper comercial. Era enfermera, una gran comerciante y eso lo heredó la abuela María. En la casa materna la bisabuela vendía las hierbas aromáticas, producían café para la finca, tenían muchos obreros, tenían vacas, un caballo, un burro. Mis tíos recuerdan la bisabuela Carmen les mandaba gallinitas y la leche. Pará que mi abuela María hiciera envueltos de maíz blanco, masato de maíz, le gustaba cocer, le hacía nagüitas, camisolas con formita de acostumbrador para las niñas de la casa, sus hijas. Tambien les enseñó como hacía las velas y las vendían por todas las veredas. Una mujer alegre, emprendedora, que a pesar de la época, era independiente, activa y muy trabajadora.

Mis abuelos se conocieron en xxxx cuando tenían xxx años asi:xxxxxx
Se casaron en xxxxx el xxxxx, fueron el primer matrimonio que se celebró en esa iglesia, algunos dicen que la parranda duró 8 días lucharon mucho por su amor, se trataban con mucho cariño, el abuelo Pablo le llevaba serenatas a la abuela.
Empezaron a vivir en el progreso, en una finca llamada la esmeralda, de allí se pasaron luego abajo de bella vista, allí montaron la fábrica de espermas (velas), se llamaba La Esterlina, les iba muy bien, no había luz eléctrica, así que tenían muy buen mercado, pero era un trabajo muy duro y agotador. Por esa época decidieron comprar una maquina para hacer bloque de escoria, pero por la situación económica no la lograron sostener.
Ya mi abuela con varios hijos se cansó un poco de tanto trajín y decidieron cerrar la fábrica. Habían comprado a una señora, un lote en santandercito, que con mucho esfuerzo pagaron a cuotas. Cada mes a las 4 de la mañana llegaba la señora a cobrar su cuota. De esta manera pagaron el lote, y ellos mismos poco a poco hicieron la casa. Así que apenas pudieron se mudaron a su casa. Ya en Santandercito la abuela se dedicó a sus hijos y la casa, era muy amorosa, consentidora y cocinaba delicioso.
Todos recuerdan mucho su fe y su entrega a Dios, ella rezaba el Rosario todos los días y todos los domingos iban todos a misa muy temprano.
Eran una familia numerosa, debían repartirse las tareas, turnarse un baño para tantos.
Mis abuelos tuvieron xx hijos, Dora, Enrique, Ernesto, Lucy, Ricardo, Hilda, Carmenza, Martha, Esperanza, Yolanda, Idalith, Miguel, Mauricio.
A pesar de ser tantos vivían en un ambiente tranquilo, no tengo muy claro en qué año cambaieron las cosas, mi mamá me cuenta que ella estaba muy pequeña cuando la abuela empezó a sufrir de dolores de cabeza, tenía problemas de comportamiento y el abuelo se vio obligado a pedir ayuda para su tratamiento, un señor del pueblo le ayudó para que la vieran en la paz, pronto empezó a empeorar y tuvieron que llevársela por muchos meses. Fueron épocas muy difíciles, debió ser muy doloroso para mí abuelo. Siendo muy niños tuvieron que aprender a valerse por si mismos y a entender al mismo tiempo que su mamita estába enferma. Aún así salieron adelante, se las arreglaron para sostenerse, cocinar y se turnaban hasta para estudiar. Vivían en condiciones muy humildes, muchos niños desde brazos hasta unos 12 años se hacían cargo unos de otros. Rodeados del ambiente de un pueblo que contaba con buenas personas que los ayudaban pero también con muchos que los jugaban, los trataban mal y los maltrataban. Fueron marcados por una niñez muy difícil, ver ir y volver a su mamita de hospitales siquiatricos era muy difícil. La abuela se enfermo en una a poca donde las enfermedades mentales no eran muy estudiadas, todo era considerado locura, esquisofrenia. Y los tratamientos eran muy escasos. Sometida a shoqies eléctricos, que le cambiaban sus rasgos, cabellos corto, y su piel blanca se quemó. Aveces cuando la veían llegar no la conocían y se asustaba mucho. Muchas personas no entendía que una persona con trastorno mentales estaba enferma, y por ignorancia los trataban como locos, los cogianna piedra, los corrían.
Trato de imaginar tantos niños pequeños, en un lugar con muchas personas intolerantes, pocos amables que entendían. Niños con el. Dolor de la ausencia de su mamá, tal vez mi abuelo preocupado por el sustento, se llevaba a a mi tío Enrique el mayor, para trabajar. Me lo imagino preocupado, frustrado y muy triste con toda esta situación. Con su personalidad tan tranquila, tal vez nunca pudo sentarse a llorar y gritar por tanta impotencia. El adoraba a mi abuela, de eso no existe la menor duda y debió ser muy difícil tener que entregarla a sibate donde pasó muchos años recluida, por su condición mental.
Es un tema muy difícil de abordar con los ríos, pero relamete cada historia es fascinante, salieron adelante, en cada historia con lágrimas de mis ríos y mi mamá yo solo veo enormes bendiciones, muchas experiencias y enseñanzas que los llenaron de valores y cosas buenas.
Pará los mayores fue un reto sacar adelante a sus hermanos, uno a uno fueron estudiando, por turnos, con sacrifico, becas que les ayudaba el padre de la iglesia. Debían cocinar, alistarse unos a otros, se turnaban los zapatos y el uniforme para que rindiera para todos. Hacían pila tunas en grupo, jugaban basketball. Hacía jornadas de caminatas por los caminos de las veredas y al estilo de. Tom soyer se metían en mucha líos. Habían vacas a las que siendo niños se le median para obtener un poco de. Leche para llevar a casa, claro tambei se metían en potreros con novios bravos que los corrían y los hacían pasar largar. Horas en un árbol. Amarraban las mangas de sus sacos para convertirlos en tulas y así poder recoger la fruta que se encontraban por el camino. Expertos en corres, troar árboles. Si la ahullama era muy grande, la Amarraban a la cintura y la arrastraban todo el camino, claro está que a casa llegaba menos de la mitad y un poco embarrada por el viaje.
Tenían estufa de leña, un peligro para estar al alcance de tantos niños. Apenas tenían un huevo lo metían a la ceniza, el calor los cocinaba y también los dejaba negros. Parece que a todos les encantaban esos huevos.
No sabían matar pollos, así que las valientes gallinas que se les crizaban de vez en cuando padecían una enorme carrera al son de muchos niños y niñas emocionados de atraparla. Pero como no sabían cómo matarla, todos decidían ahogar la en la alberca. Unos aplaudían con tapas, para aturdirla y evitar que los vecinos se enteraran, otros la coblgia de cabeza y patas y la sumergía en el agua. Por su experiencia Podmeos concluir que al Parecer las gallinas son muy resistentes al agua.
Juntos pasaron la epidemia de viruela, mi mamá se enfermó y dice que dolía mucho, juntos pasaron la época de los piojos. En el pueblo para esa época si alguno resultaba con piojos le cortaban el cabello, un tema que para las niñas, sobretodo era vergonzoso. Y justo mi mamá con unos 8 o 9 años, con su cabello hasta la cintura se lleno de piojos, una vecina de ellos de apellido Gil, que fue muy buena y los ayudó, se encargo de lavarle el pelo, la peinaba sobre una tela blanca y le. Limpio su pelo para que no lo cortaran.
Todos recuerdan el vino del frente, apellido Marentes, un señor muy odioso que no les permitía ni pisar el anden que quedaba frente a su casa. Los regalaba por todo, si los veía pisandole el anden los. Cogua del brazo y los empujaba. No permitía que sus hijos se metieran con ellos, los trataba de plaga. Y a mí mamá que era de las mayores por esa época, con unos 9 o 10 años le decia: usted es muy fea, por que están horrible, quites de aquí, no me gusta ver una niña tan fea, tan horrible. Mi mamá evitaba a ese señor y trataba de que sus hermanos no se cruzarán con tan amable personaje.
En medio de todo, fue una bendición que fueran tantos, al fin y al cabo no necesitaban a nadie más para jugar. Pronto ya eran muchos adolescentes y las niñas eran muy bonitas. Se. Cuidaban unos a otros. De igual forma tenían aún bebés en casa. Vivieron las coca olas. Bailables. Poco a poco mi abuela dejó de ir y tuvieron que aprender a vivir sin ella, sin verla. Por. Muchos años se quedó recluida en sibate. Creo que la volvieron a ver cuando ya eran grandes y pexaron a trabajar. Durante esos años de infancia y juventud su mayor preocupación era el. Día a día. Estudiar, comer, vestirse. Los que terminaban el. Colegio, desvían ir a Bogotá. Fueron de las primeras promoción del colegio mariano santamsria. Pará esa época sólo había en ese colegio hasta grdo novemo. Debían terminar en Bogotá los últimos años. Así que en la medida que se llegaba a sese grado se iban para Bogotá una tía las recibía, dormían en un colchón en medio de las hijas de ella, ayudaban en la casa, esrifiaban, entraban al sena y se ponían a trabajar de inmediato. Los fines decsenans debían bsjar a Santandercitl a darle vuelta a los menores y a apoyarlos económicamente.
No estoy segura si mi abuelo visitaba a mi abuela de vez en cuando, pero por lo menos sé que nunca más se volvió a casar, no tuvo más hijos después de mi abuela. Solo hay un hijo mayor a todos, lo conocí el día de su funeral, se parece mucho a él. Tengo entendido que el abuelo tenía una vecina cuando era muchacho y la vecina quedó embarazada, supongo que era conocida de su familia y dada la época querían obligarlo a casarse con ella. En eso empezó a trabajar en Bavaria, se conoció con mi abuela y se caso con ella. No se como sería su relación con su hijo mayor. Sin embargo, se que su familia se enojo mucho y lo desheredo, perdio su apoyo y fue muy alejado de ellos. Mis tíos y mi mamá los vieron muy pocas veces.
Perece que mi abuela, muy joven y totalmente enamorada se caso sin saber de la existencia de ese hijo. Años después se enteró y la afecto mucho. El era el. Amor de su vida, el. Único amor de su vida. Sin embargo, llegó su enfermedad y nuca más se volvió a hablar del tema.

 

 

Cuando mi abuela tenía dolor de cabeza, iba a la cocina y agarraba una papa, le cortaba dos rodajas, la mojaba en vino y la ponía una en cada sien, con una tela de pañal. Las rodajas se iban secando y poniendo negras al mismo tiempo que se le quitaba la jaqueca. No se realmente el fundamento científico de remedio, pero quizá por no prestar atención, un mal viento, salirse acalorados, descuidar los pensamientos, en fin cualquier cosa podía causar un dolor de cabeza, pero la papa era la solución.

Mi abuela podía curar casi cualquier cosa, un dolor de estomago, aceite de cocina, frotado en ambas manos hasta estar buen caliente, masaje en círculo, doblar la piernas. En el peor de los casos si había diarrea te cogían de los pies y se sacudían desde arriba, seguro estabas descuajado. Eso si cada remedio iba ligado a una infaltable oración y la bendición. Me sobaba con sus grandes y calientes manos, yo veía que sus labios rezaban. La. Grasa de la pata de. Res era para la espada y las articulaciones. Habían Maticas en su jardín para cada cosa.

Cuando mi abuela me veía con tos y con gripa iba a la cocina, agarraba unos chiles y dos grandes tomates verdes, los ponía en el comal de tierra cocida, le prendía al fuego, y ahí los dejaba hasta que se quemaran. Me untaba un poco de Olivo en los brazos, cortaba los tomates en gajos y los pasaba por mis meridianos. Llegaba a la garganta y me daba un masaje con sus dedos que curaban. El olor de los chiles abrían mi respiración, su antibiótico llegaba hasta mi garganta.

Cuando mi abuela veía triste mi mirada, iba a la cocina, agarraba un huevo de gallina, cortaba un poco de ruda y un manojo de salvia, los pasaba por todo mi cuerpo empezando por mi coronilla. También ahí rezaba, yo sentía cómo me recogía la tristeza, y me regresaba el amor por la vida. Después de limpiarme me daba un té de manzanilla y acariciaba mi pelo con sus alas olor pimienta.

La farmacia de mi abuelita estaba en su cocina, en los vegetales y en las plantas, en sus mantecas y grasas, tenía una sucursal en su jardín, ella hacía tratos con las flores, hablaba con los pájaros, la tierra la escuchaba. Era amiga de los elementos, ella me contó de la importancia de esos abuelos. Me presento con ellos, hicimos alianza.

Ella me dejo esas enseñanzas, y otras tantas que despiertan en las memorias de mi danza, me dejo secretos en la matriz, en el corazón y en la panza. Ella me hizo rezadora, de ella aprendí los rituales, me contó de la importancia de mi altar, me sembró su fe en mi mirada.

✨.*CUANDO SE CIERRA LA CASA DE LOS ABUELOS*

Uno de los momentos más tristes de nuestras vidas llega cuando se cierra para siempre la puerta de la casa de los abuelos , y es que, al cerrarse esa puerta, damos por finalizados los encuentros con todos los miembros de la familia, que en ocasiones especiales cuando se juntan, enaltecen los apellidos, como si de una familia real se tratase, y llevados siempre por el amor a los abuelos, cual bandera.
Cuando cerramos la casa de los abuelos , damos por terminado las tardes de alegría con tíos, primos, nietos, sobrinos, padres, hermanos, e incluso, novi@s pasajeros que se enamoran del ambiente que allí se respira.
Ni siquiera hace falta salir a la calle, estar en la casa de los abuelos es lo que toda la familia necesitaba para ser feliz.
Los reencuentros en navidad, regados con el olor a pintura fresca cual incienso, con gaitas y música de Billo’s al fondo, las tertulias de enramada, que cada año que llegan piensas si será la última vez... Cuesta aceptar que esto tenga fecha límite, que algún día todo estará cubierto de polvo y las risas serán un recuerdo ido de tal vez tiempos mejores.
El año pasa mientras esperas estos momentos, y sin darnos cuenta, pasamos de ser niños abriendo regalos, a sentarnos junto a los adultos en la misma mesa, jugando desde el postre del almuerzo, hasta el cafecito de la cena, porque cuando se está en familia, el tiempo no pasa y ese café es sagrado.
Las casas de los abuelos siempre están llenas de sillas, nunca se sabe si un primo traerá a la novia, o a un amigo o al vecino, porque aquí todo el mundo es bienvenido. Siempre habrá una ollita con café, o alguien dispuest@ a hacerlo.
Saludas a la gente que pasa por la puerta, aunque sean desconocidos, porque la gente de la calle de tus abuelos es tu gente, es tu pueblo.
Cerrar la casa de los abuelos , es decir adiós a las canciones con la abuela y a los consejos del abuelo, al dinero que te dan a escondidas de tus padres como si de una ilegalidad se tratase, a llorar de risa por cualquier tontería, o a llorar por la pena de los que se fueron demasiado pronto. Es despedirse de la emoción de llegar a la cocina y destapar las ollas, y disfrutar el plato de ese día.
Así que, si algún día tienes la oportunidad de llamar a la puerta de esa casa y que alguien te abra desde dentro, debes aprovecharla cada vez que puedas, porque entrar ahí es imaginar ver a tus abuelos o a tus viejos, sentados esperando para darte un beso, es sentir la sensación más maravillosa que puedas tener en la vida.
Si resulta que ahora nos toca ser abuelos, y ya nuestros padres no están, nunca perdamos la oportunidad de abrir las puertas a nuestros hijos y nuestros nietos y celebrar con ellos el don de la familia, porque solo en la familia es donde los hijos y los nietos encontrarán el espacio oportuno para vivir el misterio del amor a los más cercanos y a los que les rodean.
Disfruten y aprovechen la casa de los abuelos mientras puedan, pues llegará un momento en que, en la soledad de sus paredes y rincones si cierras los ojos y te concentras, podrás escuchar tal vez el eco de una sonrisa o un llanto atrapado en el tiempo, y al abrirlos de nuevo, la nostalgia te atrapará, y te preguntarás, ¿porqué se fue todo tan deprisa? Y será doloroso descubrir que no todo eso se fue, sólo que lo dejamos ir....

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios