ESE NO ERA MI DIA

 

Aquel día, debía correr, desde la décima; tenía que leer la gaceta judicial antes de entrar a clase. Llegué hasta el Palacio, para alcanzar a hojear el diario, de camino compré un sandwich, del Murillo Toro, no había desayunado. Me senté a leer y escuché un trueno, lo que me faltaba, va a llover -pensé-. De repente empiezan a taladrar, definitivamente no era mi día. Ya era tarde, algo estaba pasando, salí deprisa, llegaría tarde a mi clase. Poco después entendí que sobreviví a la toma del palacio.

 

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