SALVANDO AL MUNDO

Nunca se imaginó que esto fuera a suceder así, tenía que sacrificarlas a ellas, eran las últimas que quedaban y debía mancharse de rojo hasta los pies. Lo pensó por mucho tiempo, debía recordar todo, no podia faltar ni un paso, definitivamente no las iba a poder conservar de ninguna manera. Por suerte estaba el sótano para esconderlas, entre más tiempo pase mejor,  al fin y al cabo, la humanidad no podía quedarse sin vino y esas eran las últimas uvas.

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